Es domingo, los domingos siempre tienen este efecto.
Otra vez me encuentro en este estado de querer hacer todo y no querer hacer nada.
Me alejo de mi vida y trato de verla objetivamente, pero no soy buena crítica, lo confieso.
Veo como las cosas pasan, como todos pasan y nada dura, nada se detiene.
No me quejo, tampoco lo disfruto o aprovecho.
Quisiera decir que me conformo, pero no voy a mentirme.
Y me gustaría salir de este vacío que me produce la soledad. La soledad que más molesta. Soledad de sentirte sola aún estando acompañada.
O tan solo no necesito compañía, pero la tengo y me agobia.
Se que en este juego voy a salir perdiendo. Pero de nuevo, no me quejo. Ya aclaré que intentaba ser objetiva, aún así lo siento.
No quiero criticarme, no tengo porque hacerlo. Quiero poder encontrarme. Encontrar una dosis de fantasía con la esperanza de hacer más entretenidos mis días. Y si quiero le grito al mundo entero que odio la rutina! Que la vida lenta me fastidia!
Esto no es un ataque de rebeldía, simplemente no soporto la monotonía. Y no sé cuánto me va a durar. Me da miedo, es cierto. Pero no quiero opciones, así está bien. Y si nadie me sigue, lo acepto. Y si queres acompañarme, te invito. Y si queres buscarme, ya sabes donde estoy. Es solo que me harté de preguntas, pendientes de respuestas que yo no tengo.
Me fastidia estar perdida y no encontrar la salida.